La libertad muere en la porra de un antidisturbio que apalea al pueblo por ser pueblo. El sentido común se difumina en un Estado en el que no hay para escuelas y hospitales pero hay para furgones blindados y pistolas de goma.
Me siento abatido. Es un nadar a contracorriente continuo intentar hacer ver lo evidente. Que así no, que es peor y que nos estamos metiendo en un pozo muy negro. Pero nada, no nos importa, total, hoy juega España. Ni acueductos, ni calzadas, ni el idioma ni las alcantarillas, el pan y circo es lo más importante del legado romano.
La corrupción empapa todos los estamentos de la vida, pero no la económica, que también, que es un charquito en comparación con el océano de falta de moralidad y principios. Vale todo, que nos mientan, que nos roben, que nos digan las mayores barbaridades. Reiros, reiros de nosotros, que seguiremos en nuestro sitio, haciendo que todo siga funcionando, que sigan engordando vuestras carteras y agrandando vuestros altares.
Hoy es día de huelga, y de huelga están mis ganas de creer que es posible. Solo nos quedará cantar que el pueblo vencido jamás estuvo unido.
Al final será verdad que la única solución es comprarse un barco y llamarlo Libertad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario