miércoles, 24 de octubre de 2012

(Des)conexione (senti)mentales.

Los cristales lloran. Las fachadas se convierten en arroyuelos verticales que van a parar al mar de la acera. Las luces del horizonte se difuminan entre un fino telón de gotas de lluvia.

Aquí no llueve. Ni hace frío. Faltas. Pero no puedo tenerte siempre, aunque siempre te tengo.

Estoy cansado. No estoy triste, todo lo contrario, solo un toque de la melancolía propia de un día lluvioso de otoño.

No quiero decir nada en concreto, pero, lo que quiero decir, es que te echo de menos, a la vez que me alegro de que estés aquí conmigo.

Mi calendario no marca el día en el que no estés aquí. Mi reloj no concibe ese momento.

Supongo que lo que quiero decir es que te quiero.

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