martes, 30 de octubre de 2012

Pensamientos de frío y lluvia.

A quién no le puede gustar una fría y lluviosa tarde de otoño. La luz tenúe y sombría, que se oscurece poco a poco mientras el agua golpea suave, y luego fuerte, y luego suave otra vez, los cristales cerrados que nos resguardan del cielo nublado.

En el refugio de una manta, de un buen libro o de nuestra película favorita. Tiempo de silencio y soledad en compañía. Queda permitida la melancolía hasta su justo límite con la tristeza.

Huele a chimenea y a castañas asadas. A navidad que se acerca.

El paisaje evoca a las ciudades de cuento del norte de Europa, cubiertas de una nieve que parece haber sido colocada cuidadosamente, en vez de esparcida al azar por la naturaleza.

Todos dicen que los días grises son negativos pero, ¿a quién puede no gustarle esto?.

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