viernes, 30 de marzo de 2012

La huelga.

Foto: RTVE.





¿Qué pasó ayer?

Ayer era jornada de Huelga General. Los españoles estabamos llamados al parón, a la movilización y a la protesta ante las locuras, me niego a seguir con los eufemismos como "recortes", "reformas" y demás, que ha cometido y, sobre todo, que va a cometer este gobierno, votado por muchos de vosotros.

En las calles de toda España se vieron ayer ríos de personas ejerciendo su derecho. Su derecho a intentar que nuestra participación en esto que llaman democracia (y no lo es) no se reduzca a meter un sobre en una caja cada cuatro años. Pero faltaban muchos, y de eso voy a hablar.

Ayer leía por las redes sociales y los medios, infinidad de críticas a los piquetes, infinidad de alusiones a la violencia de los manifestantes, infinidad de referencias de comercios abiertos y un contínuo mensaje de que era un día normal y que la huelga era un fracaso.

Mentira sobre mentira, y sobre mentira una.

Nos creemos lo que la derecha nos escupe desde la tele porque somos así de estúpidos. Nos manipulan, descaradamente además, pero porque nosotros les dejamos.

Un dato que se usa para medir la efectividad del parón es la demanda energética. Nos dicen que "tampoco bajó tanto" la demanda eléctrica ayer. ¿Nos dicen que en la Comunidad de Madrid, por ejemplo, encendieron durante todo el día todo el alumbrado público para que la demanda no descendiera? No, eso lo omiten, ¿qué curioso, verdad?

Muchos comercios abrieron, cierto. Pero, ¿por qué?. Es cierto que grandes empresas como Mercadona o El Corte Inglés ayer abrieron con total normalidad, eso dice la tele. Dichas empresas obligaban a sus empleados a ir a trabajar, les negaban su derecho constitucional a huelga. ¿Eso lo han dicho por la tele? Yo no lo he oído.

Y aquí me meto con el tema de los piquetes, que ayer me traía negro leer las opiniones de muchos. Dejo claro desde el principio que es comprensible que alguien no quiera hacer huelga y abra su comercio. Esa persona tiene el total respeto y cualquier agresión contra él me parece bochornosa, despreciable y condenable. Aclarar en este punto que tampoco creo que ese sea el caso mayoritario: piquetes agrediendo a pequeños comercios, aunque eso sea lo que diga la tele y la gente que se indigna con lo que la tele dice.

Ahora bien, grandes empresas (o medianas o pequeñas) que obligan a sus empleados a trabajar, que les restan derechos cometiendo una ilegalidad, que abren sus puertas al público con empleados forzados de una manera u otra, o que tienen las puertas cerradas pero dentro esconden a sus empleados aprovechando para hacer inventario, esas empresas se han ganado por méritos propios más que sobrados un piquete en la puerta. Incluso una denuncia y una condena por parte de algún tribunal, cosa que no pasa nunca.

¿Piquetes en la puerta del Corte Inglés? Por supuesto. No me gusta entrar en la dinámica de "empezaron ellos" pero es que es así, si ellos cometen barbaridades contra los trabajadores es lógico que sindicatos u otros trabajadores acudan a protestar.

Y os lanzo una reflexión: Si vosotros quisieráis hacer huelga, y vuestra empresa os dijera "no, el jueves aquí o no vengas más" ¿No os gustaría que el jueves hubiera un piquete en la puerta que le jodiera el día de ventas a vuestra empresa? A mí me encantaría.

Otro tema, la violencia. Genial, la derecha mediática ha triunfado una vez más. Es tan fácil como colocar un grupo violento en Barcelona quemando contenedores para que la opinión pública ya esté en contra de la manifestación y la huelga. ¿Os dáis cuenta de lo fácil que es?

Hay violencia. No me pronuncio ni a favor ni en contra, de momento, pero la hay, es algo evidente, porque la hay siempre que hay una concentración grande de personas, sea en una huelga o en San Fermines. Pero, ¿nos quedamos con eso? ¿nos quedamos con la violencia minoritaria, aunque siempre escandalosa, en una jornada de huelga y de protesta contra temas muy serios? Mal, creo yo que vamos mal.

Vivimos a merced de lo que nos enseña la tele y del morbo. Si la tele nos muestra una imagen de las avenidas de Madrid llenísimas de personas protestando pacíficamente y otra de un nota quemando un contenedor en Barcelona, nos quedamos con que la protesta es violenta y pierde la razón.

Haced autocrítica, revisad el pensamiento y la concepción que tenéis de la huelga de ayer, no creo que haya sido un fracaso, ni una batalla campal. Creo que el pueblo está gritando NO ante la que se avecina y creo que desde todos los estamentos se están haciendo los oídos más sordos basándose en todos los argumentos que he intentado desmontar en este texto.

Última reflexión que lanzo, esta vez personal: si la gente se indignara tanto con la reforma, que es indignante, como se indignaba ayer con los piquetes y la violencia, las cosas irían de otro modo. Probablemente mejor.


"El pueblo unido jamás será vencido". Quilapayún (Pero, primero, debe estar unido).


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