martes, 13 de marzo de 2012

Viajero, que no turista.

Me gusta viajar. Es más, me encanta viajar.

Esta afirmación la podría decir un porcentaje altísimo de la población mundial, de hecho, la contestación más probable es: "Ya, y a quién no".

A lo largo de mi vida, que podríamos decir que es más bien corta, he tenido la inmensa, inmensísima fortuna de tener la ocasión de viajar y conocer lugares dispares en distancia, paisaje y costumbres. Si algo ha caracterizado cada uno de los lugares que he pisado es que los he intentado "vivir" en la medida de lo posible.

Me repele enormemente el concepto de viaje en el que ya tienes un calendario y una agenda. En el que sigues a un rebaño y ves lo que el guía, las agencias y las postales quieres que veas. El turismo. No digo con esto que vayas a Londres y no visites el Big Ben, el London Bridge, Trafalgar Square o el British Museum, lo que digo es que hay que saber ver más allá.

Hay que saber entrar en una taberna y beber al lado de las gentes de allí. Ser capaz de entender sus costumbres, sus hábitos y sus maneras de ser. Perderse en el barrio menos vistoso y ser capaz de ver las maravillas escondidas que no salen en las guías turísticas (que las hay a patadas). Eso te puede hacer comprender y ver mejor todas esas cosas que salen en las postales y los reportajes de la tele.

Guardo las mismas fotos que cualquiera que haya estado en las mismas ciudades que yo: en las que salgo en sitios famosos o con monumentos conocidos, pero también guardo, y a veces con más cariño, otras fotos, en las que salgo en un sitio tan hermoso como desconocido.

Guardo los recuerdos de las gentes que conocí a lo largo de mi vida. De aquel camarero en Buenos Aires que nos dijo abiertamente que lo que estabamos pidiendo estaba asqueroso. De aquella joven canadiense de ascendencia latina, la única latina que he escuchado en toda mi vida hablar ceceando. De aquel vasco hasta la médula que hacia guardia nocturna en un camping mientras compartía, con el que quisiera, una conversación. De aquel semi-hindú que pasaba el fin de año Holandés en un camping nudista. De muchísimos más.

"Si hay algo que odio en esta vida es dar consejos, pero ahí va uno": La próxima vez que viajéis, da igual donde, a Sydney o a Cuenca, tratad de ver las cosas que no os resaltan casi por la fuerza. Disfrutad de lo obvio y de lo disimulado. Intentad ver el mundo con ojos de viajero, no de turista. Quizá os llevéis una grandiosa sorpresa.


"Caminante no hay camino, se hace camino al andar". Antonio Machado.

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